Fraude por correo electrónico: el ataque silencioso que golpea a tu empresa sin un solo clic.

Y, aun así, puede tratarse de un fraude.

Durante años, muchas empresas han aprendido a desconfiar de correos mal redactados, con adjuntos sospechosos o enlaces extraños. Pero esa idea ya no es suficiente.

Los ciberdelincuentes han evolucionado. Actualmente algunos de los fraudes más difíciles de detectar pueden llegar disfrazados de un simple correo de trabajo.

Parece una solicitud urgente de pago. Un cambio de cuenta bancaria de un proveedor. Una instrucción directa de un responsable. Una conversación legítima. Pero detrás puede haber un atacante esperando el momento perfecto para engañar a tu empresa.

Este tipo de fraude se conoce como Business Email Compromise, o BEC, y es una de las amenazas más difíciles de detectar porque no ataca directamente a la tecnología: ataca la confianza.

En un ataque BEC, el delincuente se hace pasar por una persona o empresa de confianza para conseguir que un empleado autorice un pago, cambie datos bancarios, comparta información sensible o modifique un procedimiento interno. Muchas veces el correo no parece falso.

Muchos fraudes no siempre son al azar. Los ciberdelincuentes pueden investigar previamente a la empresa: nombres, cargos, proveedores, hábitos de comunicación y procesos internos. Buscan quién aprueba pagos, quién gestiona facturas, quién trata con proveedores y quién puede actuar bajo presión.

Después, esperan el momento adecuado.

Y entonces envían el mensaje.

“Necesito que hagas este pago hoy.”
“Hemos cambiado la cuenta bancaria.”
“Por favor, tramítalo cuanto antes.”
“Es urgente y confidencial.”

Se trata de contexto, confianza, oportunidad y frases normales en el día a día de una empresa. Precisamente por eso funciona.

Antes, muchos fraudes podían detectarse por errores de redacción, expresiones poco naturales o mensajes que no encajaban con el tono habitual de una empresa.

Pero ya no basta con decirle a los empleados que “desconfíen de correos raros”.

Ahora, la inteligencia artificial permite crear correos mucho más convincentes, naturales y adaptados al lenguaje de cada organización.

Los ciberdelincuentes se aprovechan de situaciones muy humanas: prisa, confianza, presión, rutina y ganas de resolver rápido. En frío, puede que alguien detectara una señal de alerta. Pero en medio de una jornada llena de reuniones, correos y tareas urgentes, una solicitud fraudulenta puede pasar desapercibida.

Por eso, protegerse frente al BEC no consiste solo en bloquear correos. Requiere una estrategia completa: tecnología avanzada, procesos claros y personas preparadas.

Una empresa debe tener reglas firmes:

  • Verificar por otro canal cualquier cambio de cuenta bancaria.
  • Revisar con cuidado las solicitudes urgentes de pago.
  • Establecer dobles aprobaciones para operaciones sensibles.
  • Detectar comportamientos anómalos en el correo.
  • Formar a los empleados para reconocer señales de fraude.

Porque un solo correo puede causar una estafa, una brecha de información o un problema reputacional.

Cyber Guardian incorpora protección frente a BEC dentro de una plataforma más amplia de ciberseguridad para empresas.

Analiza múltiples señales para detectar posibles intentos de fraude: quién envía el mensaje, desde dónde lo envía, su reputación, si existe una relación previa con el destinatario, si el lenguaje resulta inusual o si el contenido encaja con tácticas conocidas de suplantación, fraude de facturas o dominios parecidos al legítimo.

Gracias al análisis de contexto, inteligencia artificial y conocimiento experto sobre amenazas, Cyber Guardian puede ayudar a identificar anomalías en tiempo real y reducir falsos positivos.

Para una pyme, significa acceder a capacidades avanzadas de protección sin proyectos complejos ni un gran equipo interno de ciberseguridad.

El fraude por correo electrónico ya no llega siempre con señales claras. A veces llega como un mensaje aparentemente correcto, oportuno y legítimo. Precisamente por eso conviene estar preparados.

La confianza es muy importante en cualquier empresa. Pero puede convertirse en la puerta de entrada de un atacante.

Con Cyber Guardian, las organizaciones pueden reforzar su seguridad con una solución sencilla, escalable y monitorizada por expertos.

El equipo Cyber Guardian

Descarga nuestra infografía sobre BEC aquí:

Fraude en facturas: Cómo la Inteligencia Artificial desafía la ciberseguridad

Carlos, Responsable de Cobros en XYZ, fue víctima de un sofisticado fraude con un Deepfake de voz. Los ciberdelincuentes suplantaron su identidad para cambiar una cuenta bancaria, lo que llevó a una estafa. Aunque la IA plantea riesgos en ciberseguridad, también ofrece herramientas avanzadas para defenderse.

Carlos, Responsable de Cobros de XYZ, se dio cuenta de que no había recibido el pago de uno de sus mejores clientes 30 días después de la fecha de factura. Qué raro – pensó – este cliente paga siempre puntualmente… lo llamaré para preguntar…

Carlos: Buenos días, soy Carlos de Administración de XYZ. Llamaba por el cobro de la factura XXX que no hemos recibido todavía.

Ana: Hola Carlos, un momento… Sí, esta factura se pagó hace casi 2 semanas.

Carlos: Pues verás, aún no hemos recibido el pago y como ya han pasado más de 30 días quería saber si ha habido algún problema.

Ana: ¿Te refieres a que no lo habéis recibido en la cuenta nueva o en la antigua?

Carlos: ¿Qué cuenta nueva? La cuenta es la de siempre.

Ana: Carlos, me llamaste por teléfono hace 2 semanas para darme un nuevo número de cuenta. ¿Recuerdas? Te pedí que me remitieras la información por escrito y también tengo un correo tuyo con la petición. De hecho, ya hemos pagado en la cuenta nueva varias facturas después de ésta. En total en la nueva cuenta se han pagado ya más de 30.000€…

Carlos fue víctima de un fraude telefónico sofisticado. Suplantaron su identidad usando un Deepfake de voz y complementaron con el ataque de phishing en simultáneo. El resultado: una estafa en facturas impulsada por Inteligencia Artificial.

El ciberdelincuente llevaba tiempo investigando a XYZ, la empresa de Carlos, y sus clientes. Por medio de la información públicamente disponible y técnicas de ingeniería social localizó a Carlos y a Ana como personas clave en XYZ y en uno de sus clientes. Dos meses antes, Carlos recibió una llamada que consideró un error. Fue breve, con alguien que parecía confundirlo con otra persona. Sin saberlo, los ciberdelincuentes capturaron su voz, estilo de conversación y acento. Con esta información, usaron IA para recrear su voz y realizar una llamada a Ana, la Responsable de Cuentas a Pagar de un cliente. Fingiendo ser Carlos y con un tono de urgencia, lograron que Ana aceptara un cambio de cuenta bancaria enviado por correo electrónico desde un dominio muy similar al de la empresa real. Ana no notó nada extraño, y el fraude se completó.

¿Solo problemas? La IA también nos ofrece soluciones

Aunque la Inteligencia Artificial facilita ataques más sofisticados, también representa una herramienta clave para mejorar la ciberseguridad. Veamos ambos lados:

Riesgos: Cómo los ciberdelincuentes usan IA

  • Phishing más convincente: Los correos electrónicos generados con IA son más difíciles de distinguir de los reales, aumentando el riesgo de descargar malware, ransomware o dar acceso a sitios maliciosos. Esto puede provocar pérdidas económicas y de datos.
  • Ingeniería social avanzada: Crean perfiles realistas para engañar a empleados y extraer información confidencial, como contraseñas o datos financieros. Con esta información, los ataques de suplantación (como el fraude del CEO) y Deepfake son más efectivos.
  • Reconocimiento facial comprometido: La IA puede generar imágenes o videos falsos para burlar sistemas de seguridad, permitiendo acceso no autorizado y exponiendo a las empresas a robos y sabotajes.
  • Automatización de ataques: Identifican vulnerabilidades rápidamente y evaden sistemas de detección tradicionales, logrando intrusiones en cuestión de minutos.

La IA también es una aliada poderosa en la lucha contra los ciberataques. Las tecnologías más avanzadas de protección, detección y respuesta a amenazas ya incluyen capacidades de IA, pero hasta ahora sólo eran accesibles a grandes corporaciones. Cyber Guardian ha conseguido poner estas tecnologías con Inteligencia Artificial al alcance de pequeñas y medianas empresas eliminando las barreras de acceso por falta de tiempo o recursos, y simplificando su gestión en una única plataforma que hace fácil la ciberseguridad y monitoriza 24×7 todas las alertas. De esta manera las empresas pueden beneficiarse de:

Continuar leyendo «Fraude en facturas: Cómo la Inteligencia Artificial desafía la ciberseguridad»

Fraude en facturas: ¿pero cómo no nos dimos cuenta?

Marta y Alberto acaban de darse cuenta de que han sufrido un fraude en facturas. Mira aquí lo que les pasó.

Chat entre Alberto (Responsable de Cuentas a Pagar) y Marta (Directora Financiera):

Hace años el ataque de fraude en facturas era normal entre grandes empresas. Pero lo común entre los ciberdelincuentes es que una vez que desarrollan un tipo de ataque potencialmente exitoso primero atacan las grandes empresas. Luego, aplicando principios empresariales básicos, industrializan los procesos asociados al ataque y los hacen escalables atacando compañías más pequeñas.

El fraude en facturas y la suplantación de proveedores

La suplantación de identidad es uno de estos tipos de ataques, uno de los más rentables, mejorado y escalado para poder atacar compañías pequeñas aprovechando las debilidades de éstas.

Técnicamente hablando es un ataque de ingeniería social, por lo que el éxito de éste es directamente proporcional a la información que el atacante haya conseguido de la víctima, y que la oportunidad sea la propicia.

Lo primero será conseguir los accesos de los usuarios que gestionan las facturas entre dos empresas. Se puede hacer de varias formas: mediante un ataque de malware, un phishing, o incluso buscando en alguna filtración de datos de algún ataque anterior ya publicado en la deep web (donde los ciberdelincuentes comercializan ilegalmente con información robada, entre otras cosas.)

Ya dentro y con los accesos, el atacante modifica una factura original del proveedor, reemplaza el IBAN por otro propio y la reenvía a quienes serán sus víctimas.

No tiene que ser necesario que se comprometa el correo del proveedor, si identifica a los empleados de ambas empresas que se intercambian correos, puede crear un dominio falso similar al del proveedor y enviar un correo falso pidiendo simplemente el cambio de cuenta bancaria.

Continuar leyendo «Fraude en facturas: ¿pero cómo no nos dimos cuenta?»